EN VOZ DE LOS EXPERTOS
La reforma financiera aprobada el pasado 11 de enero en nuestro país busca entre otras cosas, impulsar una nueva cultura crediticia en México, al contar con incentivos para que, por un lado, las personas y las empresas tengan mejores condiciones de acceso al crédito y por otro, los bancos sigan considerando un negocio atractivo el poder prestar con la certeza jurídica de la recuperación de estos préstamos.
Esto sin duda era algo más que
necesario para el país y no puede darse en un mejor momento.
Como hemos escuchado en varias ocasiones, el nivel de penetración bancaria en México es de apenas 26 por ciento, mientras que en otros países como Chile se ubica en niveles de 80 por ciento y más de 40 por ciento en Brasil.
Quizá la principal razón por la que México se ha rezagado en su proceso de bancarización con respecto a estos países ha sido la llamada “década perdida” que se dio con la nacionalización y privatización entre 1982 y 1994.
Tras estos acontecimientos, hoy la banca se encuentra en uno de sus mejores momentos. Autoridades nacionales y extranjeras lo reconocen: el sistema bancario mexicano es uno de los más sólidos a nivel internacional.

Su nivel de capitalización se encuentra en casi 16 por ciento -de acuerdo con cifras de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV)-, se adelantó a adoptar las medidas de regulación internacional como lo son Basilea III ya que se encontraba lista para hacerlo y en la reciente crisis financiera internacional de 2008 y 2009 la banca mexicana se mantuvo de pie.
Como hemos escuchado en varias ocasiones, el nivel de penetración bancaria en México es de apenas 26 por ciento, mientras que en otros países como Chile se ubica en niveles de 80 por ciento y más de 40 por ciento en Brasil.
Quizá la principal razón por la que México se ha rezagado en su proceso de bancarización con respecto a estos países ha sido la llamada “década perdida” que se dio con la nacionalización y privatización entre 1982 y 1994.
Tras estos acontecimientos, hoy la banca se encuentra en uno de sus mejores momentos. Autoridades nacionales y extranjeras lo reconocen: el sistema bancario mexicano es uno de los más sólidos a nivel internacional.

Su nivel de capitalización se encuentra en casi 16 por ciento -de acuerdo con cifras de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV)-, se adelantó a adoptar las medidas de regulación internacional como lo son Basilea III ya que se encontraba lista para hacerlo y en la reciente crisis financiera internacional de 2008 y 2009 la banca mexicana se mantuvo de pie.
No obstante, desafortunadamente las
pequeñas y medianas empresas (Pymes) continúan financiándose mayormente
a través de proveedores y en el caso de las personas, prevalece el
crédito y el ahorro informales.
De acuerdo con el Decreto de Reforma Financiera publicado en el Diario Oficial de la Federación, las cosas se ven bien; sin embargo hay que tomar en cuenta que aún hacen falta las leyes secundarias para que estos cambios puedan aterrizarse y no sólo queden en buenas intenciones.
Un factor que no tiene que ver con estos cambios a la Ley y que será necesario no descuidar será el desempeño económico, pues con crecimiento, mayor poder adquisitivo de las familias y necesidades de inversión, así como capacidad de generar empleos, seguramente habrá más demandantes de crédito con lo que seguramente se incentivará el movimiento de la economía nacional.
La citada reforma
financiera busca mejorar las condiciones de acceso al
crédito, principalmente para el sector productivo con mayor competencia
entre los jugadores del sistema, incentivar a los bancos a prestar y
adicionalmente, hacer más eficiente para las instituciones la
evaluación de un posible acreditado con medidas como el Buró de
Entidades Financieras y mayor certeza jurídica para la recuperación de
los préstamos. Además,
favorece la reducción de tiempos de respuesta a las reclamaciones que
los sujetos de crédito pueden hacer a las instituciones otorgantes
cuando la reclamación es ingresada en Buró de Crédito.
De acuerdo con el Decreto de Reforma Financiera publicado en el Diario Oficial de la Federación, las cosas se ven bien; sin embargo hay que tomar en cuenta que aún hacen falta las leyes secundarias para que estos cambios puedan aterrizarse y no sólo queden en buenas intenciones.
Un factor que no tiene que ver con estos cambios a la Ley y que será necesario no descuidar será el desempeño económico, pues con crecimiento, mayor poder adquisitivo de las familias y necesidades de inversión, así como capacidad de generar empleos, seguramente habrá más demandantes de crédito con lo que seguramente se incentivará el movimiento de la economía nacional.